El sol de la mañana atravesaba los ventanales del edificio, iluminando los pasillos con una cálida luz que hacía brillar las paredes de mármol pulido. Amatista llevaba en brazos una bolsa de papel con las cosas que había comprado en la tienda del barrio: frutas, algunos artículos de aseo y un par de dulces que había decidido darse como un capricho. Aunque sus movimientos eran cuidadosos, la ligera presión en su espalda le recordaba que su embarazo ya había alcanzado los cinco meses. El peso cre