DAMIAN
Salí de la habitación sin saber exactamente hacia dónde iba, solo consciente de que necesitaba alejarme, poner distancia entre mi cuerpo y aquella cama, entre mi mente y aquella conversación, entre mi corazón y Isabella. Porque si permanecía allí un minuto más terminaría suplicándole que me dijera que era mentira, que todo aquello era una broma cruel, que el bebé era mío, que todavía existía alguna posibilidad para nosotros. Pero no podía hacerlo. No después de la forma en que me había m