EZEQUIEL
Miré el reloj por quinta vez en menos de diez minutos.
Damian no llegaba.
Había hablado con él por teléfono, le había dicho que necesitaba verlo, que era urgente, que tenía que venir con Isabella. No le di explicaciones porque no podía dárselas por teléfono, no algo así, no una verdad capaz de incendiarlo todo antes incluso de ser pronunciada.
Serví whisky en un vaso y lo dejé intacto sobre la mesa. No quería beber, necesitaba pensar con claridad.
El matrimonio con Isabella era lo únic