ELENA
—¿Mamá?… ¿qué hacess aquí?
Su voz me encontró justo cuando cerraba la puerta, y por un instante me quedé inmóvil, con la mano aún en la cerradura, como si ese pequeño gesto pudiera delatar todo lo que acababa de hacer dentro del departamento. Me giré despacio, obligándome a sostener la calma, a no dejar que nada en mi expresión revelara el desorden que llevaba por dentro.
—Acaso una madre no puede visitar a su hija? —intenté sonar natural con una frase que yo normalmente diría, ella rodó