ISABELLA
No recordaba la última vez que me había sentido tan cansada. Ni tan feliz.
Abrí los ojos lentamente cuando los primeros rayos de sol atravesaron las cortinas. Durante unos segundos me quedé inmóvil, escuchando el silencio de la habitación, intentando entender por qué aquella mañana se sentía diferente. Entonces recordé: la gruta, el viaje, las risas, los besos… y Damian.
Sonreí antes incluso de abrir completamente los ojos. Estaba allí, dormido a mi lado, con el rostro hundido en la al