SARAH
La mano de Damian seguía aferrada a la de Isabella cuando las puertas del ascensor comenzaron a cerrarse.
Vi cómo él inclinaba ligeramente la cabeza hacia ella, vi la sonrisa que apareció en el rostro de Isabella y vi la manera en que sus dedos se entrelazaban como si acabaran de recordar que pertenecían al mismo lugar. Todo ocurrió en apenas unos segundos, pero fue suficiente para que la imagen se quedara fija en mi cabeza con una nitidez insoportable.
Las puertas terminaron de cerrarse.