HEKTOR
El sonido del teléfono me despertó antes de que saliera el sol. Era Klaus. Contesté de inmediato, tratando de no hacer ruido.
—¿Qué pasa, Klaus? —susurré, saliendo al balcón.
—Héctor, tienes que escucharme. La situación en Berlín es crítica, el consejo está a punto de convocar a una votación y tu madre...
—Klaus, no —lo interrumpí de golpe—. Ya te dije que no me hables de la empresa. Estoy ocupado con algo que realmente importa, si quieren mi silla, que se sienten en ella.
—¡Pero Héctor,