Mundo ficciónIniciar sesiónREBECA
—¡Salud por la soltería y por mandar a los hombres al diablo! —gritó Majo, alzando su tercera margarita por encima del estruendo de la música en El Antro del Pueblo.
—¡Salud! —respondí, dándole un trago largo a mi bebida. El tequila me quemaba la garganta, pero era un ardor bienvenido; prefería eso al nudo de hielo que Héctor Stein me había dejado en el pecho.
El lugar estaba a reventar, luces de neón rosas y azules barrí







