53. ¿Amor?
Markus no respondió. Simplemente apretó el pedal del acelerador y salió a toda prisa del aparcamiento. El lugar al que iban estaba algo lejos de allí.
Franchesca se quedó con las manos juntas sobre su pecho, inquieta. Algo malo estaba pasando. Sophie se percató del estado de su nieta y caminó hasta ella.
—¿Qué ha pasado, mi niña? —le preguntó Sophie, envolviéndola en sus brazos.
—No lo sé, abuela, pero tengo un extraño presentimiento —respondió Franchesca, llevándose su mano izquierda por inerc