El silencio que quedó fue insoportable. Solo el rugido constante de la cascada y el latido salvaje del corazón de Ronan quien permaneció inmóvil varios segundos, mirando el lugar donde ella había estado. Luego algo dentro de él se quebró.
Un rugido gutural, lleno de dolor y furia, salió de su garganta. Golpeó la barrera con toda su fuerza. El impacto hizo temblar el bosque entero. Árboles se sacudieron. Hojas cayeron como lluvia.
—¡LYRA!
Nada. Solo el eco burlón de su propia voz. Su pecho