—No fue mi intención… —murmuró. Y por primera vez, no sonó completamente falso, Enzo no se movió.
—Pero lo fue.
Silencio.
Entonces Lyra alzó la mirada de nuevo. Ya no era la misma. Había decisión, fría, clara y calculada.
—No volverá a pasar —dijo.
Enzo la observó con cautela.
—¿Qué cosa?
—La manada —respondió ella—. No volverá a ser el objetivo.
Eso lo tomó por sorpresa.
—¿Y Ronan? —preguntó con cuidado.
Una sombra cruzó el rostro de Lyra. Su expresión se endureció.
—Rona