La cocina estaba en calma, envuelta en una quietud casi irreal después de la tormenta que había azotado la oficina de Ronan mientras que Lyra estaba sentada sobre la encimera de madera oscura, con una pierna cruzada sobre la otra en una pose relajada y elegante. Llevaba una camiseta oversized que apenas cubría sus muslos, el cabello suelto cayendo en ondas sobre sus hombros.
Entre las manos sostenía un pequeño bol de helado de chocolate, y movía la cuchara con lentitud deliberada, como si sab