—Lo que debía hacerse —respondió con voz baja y firme.
—¿Crees que eso fue correcto? —la interrumpió Aaron, dando un paso al frente. La molestia era evidente en cada línea de su rostro—. Disparaste flechas contra todo el campo. Pudiste haber herido a un inocente. A uno de los nuestros.
Lyra giró apenas la cabeza hacia él. No había culpa en sus ojos azules. Ni una pizca de arrepentimiento.
—No lo hice.
—Eso no lo sabías —replicó Aaron con dureza, la voz aún ronca por la transformación recien