Sus manos encontraron el vestido de Lyra. No hubo delicadeza excesiva, pero sí una familiaridad grabada a fuego. Deslizó la tela por su cuerpo con una mezcla de urgencia y costumbre, como si cada movimiento estuviera coreografiado en su memoria. No hubo prisa brusca; él quería verla, y ella, a pesar de todo, quería ser vista por él.
Era natural. Fluido. Una danza que habían bailado muchas veces, Lyra quedó desnuda frente a él bajo la luz fría del baño, y por un instante, Ronan se permitió obse