Calia ingresó en la habitación cerrando la puerta con suavidad, sus pasos silenciosos sobre el suelo de piedra apenas producían sonido. Su mirada recorrió la estancia hasta detenerse en la gran tina de madera ubicada en el centro, donde Aleckey se sumergía en el agua tibia impregnada con aceites aromáticos de lavanda. Sus músculos brillaban bajo la luz tenue de las velas, cada gota resbalando por su piel resaltaba su poderosa complexión.
Aleckey levantó la vista al percibir su presencia, su exp