Esa mañana, Aleckey decidió quedarse junto a Calia. Le ordenó a Taylor hacerse cargo del entrenamiento mientras él paseaba con su luna por el laberinto.
El aire helado de la mañana envolvía la fortaleza, pero Aleckey no parecía afectado por el frío. Su torso desnudo brillaba bajo el sol gélido de las primeras horas del día, su piel bronceada contrastando con el clima invernal. Caminaba con paso seguro, sin mostrar signos de incomodidad, como si la temperatura no tuviera ningún efecto en él. Cal