—Bienvenidos —dijo Calia, con voz pausada, Briella sostuvo con fuerza la mano de su madre, mientras sus hermanos menores caminaba a su lado, aún tembloroso. —Soy Calia, madre de Zadkiel —se presentó, ellos enseguida agacharon un poco su cabeza en señal de respeto.
—Gracias por su hospitalidad, majestad —dijo la joven Briella a lo que Calia le dio una dulce sonrisa.
—Pasen, por favor. Están bajo nuestra protección.
Liam se mantuvo ligeramente atrás, con la mandíbula tensa y los ojos recorriendo