Minutos antes de Calia despertar.
Estaba en un campo bañado por una luz plateada imposible, como si la luna lo iluminara desde dentro de la tierra misma. A su alrededor, altos girasoles blancos se mecían sin viento, y el cielo era de un gris azulado, profundo y calmo. El aire olía a lavanda y tierra húmeda, y allí, entre las flores, estaba ella.
Aurora.
Su madre.
Vestía de blanco, un vestido que parecía hecho de niebla, y su largo cabello blanco brillaba como el hielo bajo el sol. Sus ojos azul