59. Debes ayudarme.
Ravel deseaba negarse, revelarse ante su acercamiento, pero eso solo hacía que anhelara tenerlo más cerca, por lo que se encontró de pronto y nuevamente, acorralado por el cazador, sintiendo ese hormigueo que comenzaba justo ahí, donde el aliento de Vangelis tocaba su piel y se extendía por todo su cuerpo.
Por supuesto que estaba celoso de sus antiguos amantes, pero no era necesario que le respondieras algo que el mismo Vangelis ya sabía. Lo que sí debía responderle era el paradero de la sangre