60. Mi pago es la libertad de Wolfang.
—He dicho que te ayudaré, así que no te preocupes— respondió Ravel entrando al pasadizo, adaptando su vida a la penumbra existente en ese pasillo.
Es más, era como evocar esos años donde él era un novato cazador con ambiciones de hacer de este mundo algo mejor, liberándolo de los Wolfang, quién lo diría, ahora su prioridad era salvar al último de los Wolfang de la ira del último jefe de familia de los Vangelis.
El sonido de hombres ahogándose con su propia sangre y el olor a cobre de la misma,