184. Nosotras, también ayudaremos.
—¡Protegeré a mi hermana y a mi abuela! —gritó Barack con determinación, sin perder ni un segundo. Sin siquiera desvestirse, sintió cómo su ropa se rasgaba mientras su cuerpo se transformaba. El pelo comenzó a crecer rápidamente, cubriendo su cuerpo con una densa capa de pelaje. Sus músculos se expandieron, otorgándole una fuerza y agilidad sobrehumanas. Ahora, como un imponente lobo, estaba listo para enfrentar a los vampiros que amenazaban a sus seres queridos.
En cambio, Susan no contaba con