Mundo de ficçãoIniciar sessãoKAESAR:
Dejé a Kaela durmiendo acurrucada en el regazo de su nana, que no había querido separarse de ella. A pesar de que todos los demás se habían retirado, mi agudo oído de lobo no dejaba de escuchar sus murmullos e interrogantes. Yo era el Alfa Kaesar; aún sin mi manada, tenía la experiencia que le faltaba a mi Luna, y ahora, al ser su esposo, era el alfa de ellos también. En mi mente ya había decidido quedarme a su lado y unir a las dos manadas si encontraba a los míos esparcidos p







