Mundo de ficçãoIniciar sessãoKAESAR:
Miré a mi Luna, que estaba pálida a mi lado. Fue cuando recordé lo que había vuelto a hacer, trasladarnos sin pensar. Lo mismo que nos había hecho caer en una trampa que por poco nos cuesta la vida.
—Tienes que dejar de hacer eso, mi Luna —dije atrayéndola—. Pero gracias, le diste esperanza a los míos. Solo les avisé que estaba vivo, no los llamé; esperarán a que lo haga. —Tu tío también te debe haber escuchado y todos nuestros enemigos, sobre todo






