Mundo ficciónIniciar sesiónKAELA:
Cerré los ojos, recostando mi cabeza en el respaldo, con las manos descansando sobre el libro cerrado y los espejuelos a un lado. Lo acaricié y luego lo olfateé, sintiendo el olor de mi adorado padre en él. Abrí sus páginas para descubrir anotaciones hechas con su impecable caligrafía. Eran palabras de consejo y advertencia, escritas para guiarme más allá de lo que sus brazos nunca podrían. Pero lo que más llamó mi atención fue cómo mi nombre aparecía en cada página del li







