Mundo ficciónIniciar sesiónKAELA:
El calor de su abrazo aún me rodeaba, incluso cuando mi abuela nos sujetó a ambos en un gesto que hablaba más que cualquier palabra. Su esencia, cálida y protectora, se mezcló con la nuestra, como si quisiera asegurarse de que habíamos vuelto siendo los mismos, aunque sabía perfectamente que no lo éramos. La batalla nos había cambiado.
—Sabía que lo lograrías, mi niña






