Marcela, una de las asistentes de administración, la interceptó con la eficiencia de siempre.
—El señor Rafael quiere verte en la sala de juntas. Ahora.
Clara parpadeó. No era común. Las pocas veces que había hablado con Rafael Ferraz había sido cuando estaba preparándose para ser la asistente de Gonzalo. Un llamado directo era otra cosa.
Se alisó la blusa con las manos y caminó hacia el despacho del piso superior. Marcela la hizo pasar sin anunciarla. Él ya la esperaba, de pie junto a su escri