Cuando Gonzalo despertó, estaba solo en la cama. A través de la puerta entreabierta llegaban los sonidos apagados de cubiertos entrechocando y Still loving you sonaba de manera distante.
Se sentó en el borde de la cama, se pasó una mano por el pelo revuelto, recogió sus zapatos y su saco, y salió de la habitación. En el salón, dejó sus pertenencias sobre el respaldo del sofá antes de dirigirse hacia la cocina.
—No quise despertarte, te veías muy mono durmiendo —dijo Clara al verlo aparecer, con