Todavía estaba procesando cada gesto de Adrián mientras caminaba hacia mi casa después del encuentro en el parque. El corazón me latía demasiado rápido, y cada pensamiento sobre él me hacía sentir una mezcla de emoción y miedo. Pero justo cuando pensaba que podría relajarme, mi teléfono vibró.
Era un mensaje de él:
“Estoy en la cafetería de siempre. Te espero, si quieres un café.”
Mis mejillas se calentaron. No podía decir que no, y algo en mí quería verlo otra vez, aunque fuera solo por unos m