El primer día de vuelta a la oficina después de todo lo que había pasado se sentía extraño. El aire parecía distinto, más denso y a la vez más ligero, como si mi mente estuviera dividida entre concentrarme en el trabajo y procesar lo que estaba cambiando en mi vida. La barriga todavía era apenas perceptible, pero yo sabía que él la había notado y que estaba consciente de que pronto todos empezarían a percibirla también.
Al entrar, sentí cómo su presencia se hacía notar antes de siquiera verlo.