El día siguiente amaneció soleado y tranquilo, con un cielo limpio que parecía anunciar que todo saldría perfecto. Me desperté con el corazón latiendo fuerte, no solo por la emoción de la noche anterior, sino porque hoy sería un día diferente: íbamos a invitar a nuestras familias a merendar y a presentarnos oficialmente como pareja.
Él ya estaba en pie cuando abrí los ojos, revisando algunos mensajes de trabajo mientras tomaba un café. La sensación de verlo así, concentrado pero tranquilo, me h