Capítulo 94. Cuando el silencio cocina
Ginevra se levantó despacio, como si cada movimiento fuera una decisión calculada. La toalla seguía ajustada a medias alrededor de su cuerpo, y por un instante pensé que volvería a encerrarse detrás de esas capas invisibles que siempre llevaba con ella.
Pero no lo hizo.
Caminó hacia la puerta del baño, dejando huellas húmedas en el piso, y yo me quedé sentado al borde de la cama, observando cómo intentaba recomponerse sin perder lo que acababa de abrirme. Había algo en su espalda, ese ligero de