Capítulo 75. El gemido que no quiso dar
No sé qué esperaba que hiciera cuando la atraje.
Quizá que retrocediera. Quizá que fingiera indiferencia.
Quizá una de esas sonrisas arrogantes que usaba como armadura.
Lo que no esperaba, lo que no podría haber anticipado ni en el mejor de mis delirios febriles, fue el sonido.
Apenas mis labios tocaron los suyos, ella gimió.
Suave y cortito.
Ahogado contra mi boca, como si hubiera intentado tragárselo a último momento… y no hubiera llegado a tiempo.
Y yo. Yo casi me muero. Otra vez.
No fue un