Capítulo 106. Lo que queda cuando todo se aquieta
POV GINEVRA
Salimos del restaurante despacio, como si ninguna de las dos tuviera apuro por volver a la realidad. El aire de la noche estaba frío, limpio, y me despejó un poco la cabeza. Caminé un par de pasos detrás de Valentina, observando su silueta segura, ese modo suyo de avanzar como si el mundo siempre tuviera que acomodarse a su ritmo.
—¿Te llevo a casa o vienes conmigo? —preguntó sin mirarme, ya con las llaves en la mano.
Pensé en mi departamento vacío, en el silencio que me esperaba ah