Capítulo 104. A la intemperie
POV GINEVRA
No recuerdo cómo llegué al sillón.
Solo sé que en algún punto dejé de sostenerme y el cuerpo decidió por mí. Valentina estaba ahí, pero borrosa, como si la estuviera mirando a través de un vidrio grueso. Me habló. O tal vez no. No estoy segura.
El llanto se me fue apagando de a poco. No porque el dolor se hubiera ido. Sino porque ya no tenía fuerzas para sostenerlo.
—¿Dónde está Eleonor?
—Giny, cariño, le vas a romper el corazón si la llamas por su nombre.
—¿Y hoy te preocupa eso? a