La madrugada cae sobre la ciudad como un manto pesado, y en la casa de Ethan reina un silencio tenso, apenas interrumpido por el leve zumbido del ventilador del portátil abierto sobre la mesa del comedor.
Ethan y Clara están sentados uno junto al otro, hombro con hombro, los rostros iluminados por el brillo frío de la pantalla. No se dicen nada al principio. Solo observan, recorriendo carpetas con nombres anodinos que esconden verdades peligrosas.
Ethan pasa de un archivo a otro, sus dedos mov