La habitación está en silencio, apenas interrumpido por el zumbido suave del aire acondicionado.
Samuel sostiene el teléfono en una mano, el pulgar temblando apenas sobre la pantalla. Frente a él, Lara lo observa con los brazos cruzados, la mandíbula apretada, los ojos oscuros fijos en él como dagas.
—¿De verdad lo grabaste todo? —pregunta con un tono gélido, sin molestarse en ocultar la desconfianza.
Samuel asiente y le extiende el teléfono. La pantalla muestra un archivo de audio con la fech