La casa parece tranquila, demasiado tranquila. Ethan lo nota cuando se despierta.
Hay una calma inusual, como si el aire mismo estuviera conteniendo la respiración. Clara duerme a su lado, enredada entre las sábanas, con el ceño fruncido incluso en el sueño.
Ethan acaricia su mejilla con suavidad, preguntándose si alguna vez podrá verla descansar de verdad, sin miedo, sin dolor, sin ese nudo invisible que parece habitarle el pecho.
Ava los llama desde el pasillo. Su vocecita dulce interrumpe