Narra Chloë
Desperté con el corazón en la garganta.
Mi cuerpo entero estaba cubierto por un sudor frío.
Me incorporé con dificultad. La habitación estaba en silencio.
Demasiado silencio.
Como si el mundo estuviera conteniendo la respiración.
Mi primer reflejo fue llevar las manos al vientre. Elion se movió, lento, como si también estuviera despertando de una pesadilla.
Pero entonces lo sentí.
Un ardor. Justo en el hombro izquierdo.
Me levanté la tela del camisón y lo vi:
Una marca.
Un símbolo grabado a fuego sobre mi piel, como una runa circular, antigua... que se retorcía lentamente, como si aún estuviera viva.
Me puse de pie de un salto, pero mi tobillo falló.
Había sangre en mi pierna.
Una herida abierta, profunda, pero limpia.
Como hecha con precisión quirúrgica.
Como si alguien hubiese entrado y hecho algo... sin dejar rastro.
Tragué saliva.
—¿Elion? ¿Estás bien?
Silencio.
Solo un murmullo muy bajo, apenas un eco en mi mente.
"No era mamá..."
La frase volvió como un cuchillo.
Lo