Capítulo 76
Estoy sentada en el lujoso coche mientras me dirijo a aquel hotel donde Adrián creía que íbamos a revisar el proyecto para los inversionistas. Mi corazón late rápido, pero no por nervios, sino por la emoción de tener finalmente una oportunidad de apartarlo de esa chica insolente, Liana. ¡Qué atrevida! No entiende que Adrián está destinado a mí, que somos un matrimonio arreglado, que su corazón nunca debería buscar a otra.
Mientras el chofer conduce, repaso mentalmente mi plan una y otra vez. Cada detalle debía ser perfecto. La bebida que iba a recibir, la manera en que lo llevaría a una habitación privada, todo debía ser impecable. No podía permitirme fallar ahora. Lo observo por el espejo retrovisor; está concentrado en los documentos, confiado, ajeno a lo que le espera. Una sonrisa torcida se dibuja en mi rostro.
“Tranquila, Mimi”, me susurro a mí misma, “todo saldrá como debe”.
Llego al hotel, un lugar elegante, discreto, perfecto para mantenernos alejados de curiosos.