Capítulo 288
La espera
El aire en el pasillo del hospital parecía más denso de lo habitual, casi sofocante. Cada paso resonaba de forma diferente. Cada movimiento de papeles o tintineo de equipo atraía la atención más allá de su mero sonido. Para alguien ajeno a la sala, seguía siendo una noche de hospital normal: tranquila, ordenada, controlada. Pero para quienes trabajaban en la sala de maternidad, era todo menos normal.
Linda había vuelto.
Sin anunciar su llegada, sin firmar, sin dar indicio