Capitulo 76
Entré al salón del hotel con la cabeza aún fría, pensando en los documentos, en los inversores y en cómo Mimi siempre encontraba la manera de arruinar todo. Pero en cuanto tomé aquel vaso que me ofreció, algo comenzó a cambiar. Primero fue un calor extraño que subía por mi pecho, después la cabeza me dio vueltas, y el mundo comenzó a sentirse pesado, como si todo estuviera envuelto en una niebla densa. Mis piernas temblaban, y por un instante sentí que no podría sostenerme.
Miré a M