Capítulo 289
La preparación de la madre sustituta
La pequeña habitación, tenuemente iluminada, olía ligeramente a antiséptico y a perfume tenue. Una única luz cenital proyectaba sombras nítidas en las paredes, resaltando cada arruga del rostro de la mujer, cada temblor de sus manos. Estaba sentada en el borde de la cama del hospital, con las rodillas juntas y los dedos retorciendo la fina manta que cubría su regazo.
Amara y el Dr. Kellan estaban frente a ella, hablando en voz baja y cautelosa.