CAPÍTULO 166
Un Encuentro Inesperado
La luz de la mañana se filtraba suavemente a través de las persianas, proyectando un tenue resplandor sobre el dormitorio. Mi corazón seguía latiendo aceleradamente por la noche anterior: la tensión persistente, la presencia protectora de Grayson y la fría certeza de que Linda no había terminado de planear. Intenté calmarme, concentrarme en algo normal, algo predecible.
Hoy era mi cita prenatal. Una simple revisión, a pocas horas de casa. Lo necesitaba, no solo por el bebé, sino por mí misma. Una oportunidad para respirar, para recuperar un pequeño fragmento de normalidad en medio del caos.
Entré en la sala, teléfono en mano, con el corazón latiéndome con fuerza. "Linda", dije con voz serena, intentando disimular la tensión en mi voz, "Voy al hospital. Asegúrate de estar preparada. Tres días. Ni uno más".
Sus labios se curvaron en una sonrisa —inocente, dulce, practicada—, pero había algo frágil en ella, algo forzado. No confiaba. Nunca más lo har