Capítulo 291
Al borde de la decaptación
El pasillo se extendía ante ella, engañosamente tranquilo. Sus estériles paredes blancas reflejaban el tenue resplandor de las luces del techo, dándole a todo una apariencia apagada, casi irreal. Los pasos de Linda resonaban débilmente contra las baldosas pulidas, medidos, pausados. Caminaba despacio, casi con naturalidad, pero cada músculo de su cuerpo estaba tenso, cada nervio alerta. Se fijó en los detalles, más que nadie. La forma en que la mano de un