Capítulo 93
Un Corazón Cautivo
Me senté en el sofá, encogido sobre mí mismo, aferrando el teléfono con las manos como si fuera el único salvavidas que me quedaba en el mundo. Mis lágrimas habían empapado los cojines, goteando sobre mi regazo, pero no podía detenerlas. No podía detener el torrente de emociones que amenazaba con ahogarme por completo. Miedo, traición, confusión y desesperación se mezclaban, retorciéndose en mi interior como una tormenta que escapaba a mi control.
La imagen de Grayson con otra mujer —con el rostro oculto, su identidad desconocida— se negaba a abandonar mi mente. La miraba fijamente una y otra vez, como si, examinándola con más atención, pudiera encontrar una razón por la que no era real, una forma de hacerla desaparecer. Pero cada vez que la miraba, su peso crudo y cortante solo se intensificaba. Me dolía el pecho. Se me encogía la garganta. El corazón me gritaba con un dolor tan agudo que era casi físico.
Pensé en él. Grayson. El hombre que amaba, el ho