Capítulo 93
Un Corazón Cautivo
Me senté en el sofá, encogido sobre mí mismo, aferrando el teléfono con las manos como si fuera el único salvavidas que me quedaba en el mundo. Mis lágrimas habían empapado los cojines, goteando sobre mi regazo, pero no podía detenerlas. No podía detener el torrente de emociones que amenazaba con ahogarme por completo. Miedo, traición, confusión y desesperación se mezclaban, retorciéndose en mi interior como una tormenta que escapaba a mi control.
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