Capítulo 94
Una decisión que nadie debería tomar
El peso en mi pecho era insoportable. Sentía como si el aire mismo se hubiera densificado, presionándome, sofocándome con cada latido. Me temblaban las manos mientras sostenía el teléfono, con la mirada perdida en la pantalla, sin ganas de llamar a nadie, pero desesperada por orientación. El mensaje de Grayson y la foto se repetían una y otra vez en mi mente, atormentándome como una sombra de la que no podía escapar. Estaba atrapada. Perdida. Rota. Y en lo más profundo de mí, el niño que crecía dentro de mí temblaba con cada gramo de miedo.
Sabía que no podía con esto sola. Ni ahora. Ni nunca. Y, sin embargo, la idea de llamar a Dominic —mi ancla, mi fuerza, mi constante— me revolvía el estómago. No podía decírselo. Todavía no. La incertidumbre, el miedo, la vergüenza, la posible angustia… no podía cargarlo con eso. Él tenía suficiente para protegerme del mundo. Pero esto… esto era diferente.
Y entonces pensé en Frances. Mi mejor amiga