Capítulo 14
Susurros tras el cristal
Punto de vista de Vivian
No tenía pensado volver al trabajo tan pronto después de la fiesta. En secreto, esperaba que, tras tanta angustia, la tormenta amainara. Que el drama se resolviera tras las pesadas puertas de la mansión y jamás saliera al mundo exterior.
Pero me equivoqué.
Me equivoqué estrepitosamente.
El trayecto en ascensor hasta el piso 32 se hizo eterno. Me sudaban las manos. El corazón me latía con fuerza, pero con ansiedad, como si estuviera entrando en algo invisible, pero palpable.
Al abrirse las puertas, entré en un silencio. No el murmullo habitual del trabajo. No la tranquilidad habitual de un lunes por la mañana. Era un silencio opresivo, de esos que te persiguen como una sombra.
Y entonces llegaron los susurros.
No esperaron a que pasara. No se escondieron tras las paredes.
—¿Es ella?
No tardaron en darse cuenta.
«¡Dios mío, entonces es verdad!»
«¿De verdad se acostó con él estando aún casada?»
«¿Está saliendo con el hermano