Capítulo 86— La Sombra del Pasado
Punto de vista: Adrián
El regreso a la ciudad debería haber sido un respiro, una vuelta a la normalidad después de los días tranquilos que pasamos junto al mar. Liana y yo habíamos cocinado juntos, reído por tonterías y dormido abrazados sin miedo a que el mundo se derrumbara sobre nosotros. Pero apenas el coche entró en la ciudad, algo dentro de mí se tensó. El aire parecía más pesado, más frío, como si las calles mismas recordaran todo lo que intentábamos dejar atrás.
Liana estaba dormida en el asiento del copiloto, su rostro sereno, el cabello suelto cayendo sobre su hombro. La miré y sentí una punzada de culpa. No merecía volver a sufrir, no después de todo lo que había soportado por mi culpa, por mis decisiones, por el veneno que Mimi había traído a nuestras vidas.
Apreté el volante, respirando hondo.
Todo está bien, me repetí. Nadie sabe. Nadie puede saber.
Pero esa ilusión duró poco.
Esa misma noche, mientras Liana se duchaba, mi teléfono vibró