CAPÍTULO 108
Entre alcanzar y alejar
Apenas recordaba cómo dejamos atrás ese lugar vacío y destrozado.
Lo único que recordaba era la sensación de los brazos de Grayson rodeándome mientras me llevaba en brazos durante la noche: silencioso, tembloroso y empapado en lágrimas que no dejaban de resbalar por mi piel. Su corazón latía con fuerza contra mí todo el tiempo, con un ritmo inestable, como si estuviera luchando contra oleadas de pánico y tristeza a cada paso.
Cuando llegamos a su coche, no d