Capítulo 109
El Camino a la Seguridad
Grayson me llevó al coche, con manos firmes pero delicadas. Sentía el cuerpo pesado, temblando por la tormenta que sentía en mi interior, por el pánico, por el agotamiento. La medicación que había esparcido antes, los frascos que había aferrado con desesperación; todo parecía fragmentos de una vida que ya no reconocía. Me dolía el pecho, me temblaban las manos y el corazón me latía con fuerza como si quisiera escaparse de mi cuerpo.
El agarre de Grayson era firme, protector, y aunque una parte de mí quería apartarme, no pude. No pude evitar apoyarme ligeramente en él, dejando que su presencia me anclara incluso cuando me sentía completamente destrozada. Mis ojos se encontraron con los suyos, y vi lágrimas en ellos también. Lágrimas que reflejaban las mías, revelando el miedo, la impotencia y la culpa que ambos cargábamos.
Me metió en el coche con cuidado, sentándome en el asiento como si fuera un cristal frágil. Me hundí en el cuero, temblando de